La capacidad de escuchar forma parte de nuestra manera de relacionarnos con el entorno, compartir momentos y mantener la autonomía en el día a día. Ahora bien, con el paso del tiempo, es habitual que aparezcan cambios en la audición que afectan progresivamente a la comunicación y al bienestar emocional.

La presbiacusia, también conocida como pérdida auditiva asociada al envejecimiento, es una de las alteraciones sensoriales más frecuentes en las personas mayores. A menudo comienza de forma gradual, lo que dificulta identificar sus primeros síntomas y retrasa la búsqueda de ayuda profesional.

En Colisée entendemos que cuidar la salud auditiva significa cuidar la calidad de vida, las relaciones sociales y la conexión con el entorno. Por eso, abordamos esta realidad desde una mirada integral, cercana y centrada en las personas.

 Puntos clave sobre la presbiacusia

¿Qué es la presbiacusia?

Es la pérdida progresiva de audición relacionada con el envejecimiento, especialmente en las frecuencias agudas.

¿Cuáles son sus primeros síntomas?

Dificultad para entender conversaciones, necesidad de subir el volumen del televisor o problemas para seguir diálogos con ruido de fondo.

¿La pérdida auditiva puede afectar a la memoria?

Sí. Diferentes estudios relacionan la pérdida auditiva no tratada con aislamiento social y deterioro cognitivo.

¿Tiene tratamiento?

Sí. Existen audífonos, ayudas técnicas y estrategias de comunicación que ayudan a mantener una vida activa y conectada.

¿Cuándo conviene acudir a un especialista?

Ante los primeros signos de dificultad para escuchar o entender conversaciones habituales.

¿Qué es la presbiacusia?

La presbiacusia es una pérdida auditiva neurosensorial vinculada al envejecimiento natural del organismo.

Suele aparecer de forma progresiva y afecta especialmente a la capacidad para escuchar sonidos agudos o discriminar palabras con claridad. Por este motivo, muchas personas explican que “oyen que alguien habla”, pero no consiguen entender correctamente lo que se dice.

Esta situación puede pasar desapercibida durante años, ya que la adaptación suele ser lenta y gradual.

Síntomas frecuentes de la pérdida auditiva en personas mayores

La pérdida auditiva relacionada con la edad puede manifestarse de distintas maneras. Algunas de las señales más habituales son:

  1. Dificultad para hablar por teléfono.
  2. Sensación de que los demás “hablan bajo”.
  3. Dificultad para seguir conversaciones grupales.
  4. Evitar reuniones sociales o espacios concurridos.
  5. Necesidad de aumentar el volumen de la televisión.
  6. Problemas para entender diálogos con ruido ambiental.
  7. Estrés o cansancio después de mantener conversaciones largas.

En muchos casos, estos síntomas generan frustración tanto en la persona afectada como en su entorno más cercano.

Perder la audición también afecta al bienestar emocional

La presbiacusia no solo tiene consecuencias físicas. También puede afectar a la autoestima, la seguridad y la vida social.

Cuando una persona deja de sentirse cómoda participando en conversaciones, puede comenzar a aislarse de manera progresiva. Situaciones cotidianas como una comida familiar, una visita médica o una conversación en la calle pueden convertirse en experiencias agotadoras.

Este aislamiento suele tener un impacto emocional importante y puede favorecer sentimientos de soledad, ansiedad o desconexión.

El aislamiento social: una de las principales consecuencias de la pérdida auditiva

En geriatría, el aislamiento social es uno de los factores que más puede afectar al bienestar de las personas mayores.

La pérdida auditiva actúa muchas veces como una barrera invisible. Cuando seguir una conversación supone un esfuerzo constante, es habitual que la persona termine participando menos en encuentros familiares, comidas o actividades sociales.

Con el tiempo, este “repliegue” puede provocar que la persona prefiera permanecer en silencio o evitar determinados entornos para no sentirse incómoda o frustrada.

Por eso, detectar la presbiacusia a tiempo también significa proteger el bienestar emocional y social.

La relación entre pérdida auditiva y deterioro cognitivo

En geriatría, la pérdida auditiva no tratada se considera un factor de riesgo importante para el deterioro cognitivo.

El cerebro necesita recibir estímulos de manera constante para mantener activas determinadas áreas relacionadas con el lenguaje, la comprensión y la memoria.

Cuando escuchar supone un esfuerzo continuo, gran parte de los recursos cognitivos se destinan únicamente a intentar interpretar sonidos y palabras. Esto puede afectar a otras funciones mentales y aumentar el agotamiento cognitivo.

Por este motivo, la detección precoz y el tratamiento adecuado son fundamentales.

Situaciones del día a día que pueden resultar difíciles

Para una persona con presbiacusia, actividades habituales pueden requerir un gran esfuerzo.

Conversaciones en ambientes con ruido

En restaurantes, reuniones familiares o espacios concurridos, el ruido de fondo dificulta distinguir las voces.

Ver la televisión

Aunque el volumen esté alto, entender los diálogos puede seguir siendo complicado.

Hablar por teléfono

Al desaparecer las pistas visuales, como los gestos o la lectura visual, muchas conversaciones telefónicas generan inseguridad y estrés.

Tratamiento de la presbiacusia y recursos disponibles

Actualmente, existen diferentes soluciones que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas con pérdida auditiva.

Audífonos digitales

Los audífonos modernos permiten adaptar el sonido a las necesidades específicas de cada persona.

Muchos dispositivos actuales filtran el ruido ambiente y priorizan la voz humana, facilitando conversaciones más claras y naturales.

Además, son discretos, cómodos y mucho más precisos que generaciones anteriores.

Ayudas técnicas complementarias

En algunos casos, los audífonos pueden complementarse con otros recursos:

  • Teléfonos amplificados.
  • Avisadores luminosos para timbres o llamadas.
  • Sistemas de bucle magnético para televisión o espacios públicos.

Estas herramientas ayudan a mantener la autonomía y la seguridad dentro y fuera del hogar.

¿Cómo comunicarse con una persona con pérdida auditiva?

La implicación familiar también resulta clave para mejorar la comunicación y evitar situaciones de frustración.

Algunas recomendaciones sencillas pueden marcar una gran diferencia:

  1. Vocalizar correctamente sin gritar.
  2. Mantener una actitud paciente y cercana.
  3. Hablar siempre de frente y con buena iluminación.
  4. Reformular frases en lugar de repetir exactamente lo mismo.
  5. Reducir ruidos ambientales durante conversaciones importantes.

Pequeños cambios en la manera de comunicarse ayudan a que la persona se sienta más segura, incluida y comprendida.

La importancia de actuar a tiempo

Muchas personas normalizan perder la audición como una consecuencia inevitable de la edad y retrasan la consulta con un especialista.

Ahora bien, actuar en las primeras fases de la presbiacusia puede ayudar a preservar la autonomía, mantener la participación social y reducir el impacto cognitivo asociado a la pérdida auditiva.

Una audiometría realizada a tiempo permite detectar alteraciones auditivas y valorar las soluciones más adecuadas para cada situación.

Escuchar también es seguir conectado con la vida

En Colisée creemos que el bienestar va mucho más allá de los cuidados físicos. También tiene que ver con sentirse escuchado, participar en conversaciones, compartir momentos y mantener el vínculo con las personas que forman parte de nuestra vida.

La presbiacusia no tiene por qué limitar la calidad de vida. Con acompañamiento, tecnología adecuada y apoyo del entorno, es posible seguir disfrutando de una vida activa, autónoma y plenamente conectada.

Porque escuchar también significa seguir formando parte del mundo.

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FAQ

¿Por qué muchas personas mayores dicen “escucho, pero no entiendo”?

La presbiacusia suele afectar primero a las frecuencias agudas, que son esenciales para diferenciar consonantes y comprender palabras con claridad. Por eso, aunque la persona perciba que alguien está hablando, puede resultarle difícil interpretar correctamente el mensaje, especialmente si existe ruido de fondo.

¿La pérdida auditiva puede hacer que una persona mayor deje de relacionarse?

Sí. Muchas personas con pérdida auditiva evitan reuniones, conversaciones grupales o espacios concurridos porque seguir el ritmo de la comunicación les genera cansancio, inseguridad o frustración. Con el tiempo, este “repliegue social” puede derivar en aislamiento y afectar al bienestar emocional.

¿Existe relación entre presbiacusia y deterioro cognitivo?

Diferentes estudios señalan que la pérdida auditiva no tratada puede incrementar el riesgo de deterioro cognitivo. Cuando el cerebro recibe menos estímulos auditivos o debe realizar un esfuerzo constante para interpretar sonidos, determinadas funciones relacionadas con la memoria, el lenguaje o la atención pueden verse afectadas.

¿Cómo puede ayudar la familia a una persona con pérdida auditiva?

La actitud del entorno es fundamental. Hablar de frente, vocalizar correctamente, evitar gritar y reducir interferencias como la televisión o la radio ayuda a mejorar la comunicación y disminuye la sensación de frustración de la persona afectada.

¿Qué señales pueden indicar que una persona está empezando a perder la audición?

Subir mucho el volumen de la televisión, pedir que repitan frases con frecuencia, responder de forma incorrecta en conversaciones o evitar encuentros sociales son algunas señales habituales de pérdida auditiva relacionada con la edad.

¿Por qué es importante actuar desde las primeras fases de la presbiacusia?

La detección precoz permite adaptar soluciones antes de que la pérdida auditiva afecte de forma importante a la autonomía, las relaciones sociales o la salud cognitiva. Una revisión profesional a tiempo puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de la persona mayor.