Nuestra sociedad experimenta una constante transformación demográfica que nos lleva a replantear el propósito y la realidad de los recursos asistenciales. 

Tradicionalmente, las residencias para personas mayores se concebían como espacios de convivencia a largo plazo. Sin embargo, hoy nos enfrentamos a un escenario completamente distinto: el 96% de las personas mayores desea y logra permanecer en su hogar el mayor tiempo posible. Por ello, cuando el ingreso se vuelve realmente necesario, el perfil de quienes se incorporan a nuestros centros es el de personas de edad avanzada —con una media de 85 años— y una notable vulnerabilidad clínica.

Esta realidad dual centró la propuesta que presentamos en el reciente Fórum Cuida 2026, un espacio de debate en el que se puso en el foco cómo la evolución demográfica convive con perfiles de alta cronicidad y dependencia en el final de la vida, una etapa en la que un alto porcentaje de ingresos requiere atención por demencia o polifarmacia.

En este sentido, el modelo de Colisée no se limita a una única respuesta. Mientras promovemos por un lado entornos dinámicos que potencian la autonomía, la socialización y la vida activa de los residentes; por el otro, y para dar respuesta a las necesidades de mayor complejidad clínica y asistencial de manera estructurada y segura, disponemos de unidades de vida protegida y programas de acompañamiento especializado.

Un proyecto de acompañamiento en el final de la vida

En Colisée entendemos que cada persona posee una historia única que merece ser respetada en todo momento. Por ello, la gestión del final de la vida en nuestros centros residenciales se aleja de protocolos impersonales para adoptar un enfoque puramente biográfico y humano.

En los momentos de mayor vulnerabilidad, la comunicación se convierte en una herramienta fundamental del cuidado. Dentro de este proyecto de acompañamiento, la figura del profesional de referencia resulta esencial para ordenar la información, sostener a los equipos en la toma de decisiones complejas y guiar de cerca a las familias ante las dudas, la incertidumbre y el proceso de duelo.

La Atención Centrada en la Persona como guía

Para dar respuesta a esta complejidad clínica y emocional, fundamentamos el acompañamiento en un modelo integral de Atención Centrada en la Persona (ACP), una filosofía que constituye una forma transversal de entender la relación asistencial porque busca reforzar la autonomía, la dignidad y la identidad de cada persona.

En el día a día, esta visión se materializa a través de la elaboración de nuestro Plan de Atención y Vida, un documento vivo que se revisa según la evolución de cada persona residente y que se construye sobre los siguientes aspectos fundamentales:

  • Historia de vida: conocer profundamente quién es la persona, sus metas, sus valores y el legado que desea dejar.
  • Preferencias y rutinas: respetar los hábitos diarios, gustos y aquellos vínculos que dan verdadero sentido a la existencia.
  • Integración comunitaria: fomentar la participación de la familia como una parte activa, esencial y constante de todo el proceso de acompañamiento.

Gestión clínica en la atención paliativa

Ofrecer un cuidado de calidad en el final de la vida exige asegurar el máximo nivel de confort físico y emocional. Por ello, en Colisée promovemos una gestión clínica proactiva, plenamente orientada a identificar necesidades paliativas, aliviar síntomas y tomar decisiones basadas en información rigurosa y actualizada.

Consideramos que el acceso a una atención paliativa de excelencia debe estar garantizado en el propio centro residencial. El objetivo fundamental es evitar, en la medida de lo posible, las derivaciones hospitalarias innecesarias para la tranquilidad del residente. Esta proactividad se articula mediante tres ejes prácticos:

  1. Evaluación continua: monitorización exhaustiva y constante del dolor, los síntomas y el estado clínico de la persona.
  2. Uso estratégico de datos: aprovechamiento de la información registrada para anticiparnos y ajustar los tratamientos sintomáticos de forma precisa en el propio centro.
  3. Apoyo del Comité de Bioética: ante situaciones clínicas complejas o dilemas éticos, este Comité actúa como un órgano consultivo indispensable para proteger los derechos y la dignidad de la persona, ofreciendo asesoramiento, guías y protocolos que respaldan a los profesionales.

La familia como parte del acompañamiento

El entorno físico también ejerce un papel terapéutico fundamental. Adaptar las estancias permite generar la intimidad y la serenidad que estos momentos vitales requieren. Con este propósito, en Colisée adaptamos habitaciones de final de vida en los centros, diseñados específicamente para permitir la presencia de los familiares.

Acompañar a la persona implica necesariamente cuidar de su entorno afectivo. Por ello, nuestra filosofía sitúa a las familias en el centro del proceso, fomentando una comunicación transparente, ofreciendo apoyo emocional continuo y facilitando su participación activa en los cuidados diarios.

El Fórum Cuida ha supuesto una oportunidad magnífica para compartir nuestro modelo de atención y reflexionar juntos sobre el futuro del sector. Desde Colisée, agradecemos enormemente haber podido participar en este encuentro y aportar nuestra visión sobre un acompañamiento que, por encima de todo, conjuga el rigor clínico con la ética, la flexibilidad y una profunda humanidad en todas las etapas de la vida.