Moverse es mucho más que mantenerse en forma. Es autonomía, bienestar y calidad de vida.
Cada 6 de abril, Día Internacional de la Actividad Física, se recuerda la importancia de incorporar el movimiento en el día a día. Un hábito esencial en todas las etapas de la vida y, especialmente, en las personas mayores.
En el ámbito de atención a mayores, el Día de la Actividad Física pone en valor algo clave: cuidar también es acompañar el movimiento. Entender las capacidades de cada persona, respetar su ritmo y fomentar su participación forma parte de una atención centrada en la persona.
Puntos importantes sobre el Día de la Actividad Física
¿Qué es el Día Internacional de la Actividad Física?
Una jornada que promueve el movimiento como base para la salud y el bienestar.
¿Cuándo es el Día de la Actividad Física?
El 6 de abril es el Día Internacional de la Actividad Física, que se celebra a nivel mundial.
¿Por qué es importante la actividad física?
Porque ayuda a mantener la autonomía, previene enfermedades y mejora el estado de ánimo.
¿Qué actividad física se recomienda en personas mayores?
Ejercicios adaptados que favorezcan movilidad, equilibrio, fuerza y bienestar general.
¿Cómo empezar a moverse en casa?
Con rutinas sencillas, constantes y ajustadas a cada capacidad.
Una fecha para poner el movimiento en el centro
El Día Internacional de la Actividad Física, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), busca concienciar sobre el impacto del sedentarismo en la salud.
Según la OMS, la inactividad física es uno de los principales factores de riesgo para la salud, asociada a enfermedades cardiovasculares, deterioro funcional y pérdida de autonomía.
Mantenerse activo permite mejorar la calidad de vida, reducir el riesgo de enfermedades crónicas y favorecer la independencia en el día a día. Por eso, el 6 de abril no es solo una fecha simbólica. Es una oportunidad para incorporar hábitos que marcan una diferencia real.
La actividad física en personas mayores, ¿qué dicen las recomendaciones?
La evidencia es clara: el movimiento regular tiene un impacto directo en el envejecimiento activo.
Las recomendaciones generales apuntan a realizar actividad física moderada varios días a la semana, combinar ejercicios de movilidad, fuerza y equilibrio y reducir largos periodos de inactividad.
En personas mayores, no se trata de rendimiento, sino de mantener capacidades funcionales que permiten desarrollar el día a día con mayor seguridad y autonomía.
Rutinas fáciles para mantenerse activo en casa
Incorporar movimiento en casa no requiere equipamiento ni grandes esfuerzos. Lo importante es saber qué hacer y para qué sirve.
Movilidad articular (5-10 minutos): mover cuello, hombros, brazos y piernas al inicio del día ayuda a activar el cuerpo y prevenir la rigidez.
Levantarse y sentarse (8-10 repeticiones): fortalece piernas y mejora la capacidad de realizar tareas básicas como levantarse de una silla.
Caminar en casa (varios bloques al día): reduce el sedentarismo y favorece la circulación. Puede hacerse entre estancias o con apoyo.
Estiramientos suaves (al final del día): relajan la musculatura y ayudan a mejorar el descanso.
¿Qué evitar al empezar a hacer actividad física en casa?
Empezar a moverse es positivo, pero hacerlo sin tener en cuenta ciertos aspectos puede generar molestias o desmotivación.
Uno de los errores más habituales es intentar hacer demasiado ejercicio desde el principio. El cuerpo necesita adaptarse progresivamente, y forzar el ritmo puede provocar fatiga o abandono.
También es frecuente no adaptar los ejercicios a las capacidades individuales. Cada persona tiene un punto de partida distinto, por lo que ajustar la actividad resulta fundamental para que sea segura y efectiva.
Otro aspecto clave es la constancia. Integrar pequeños momentos de movimiento a lo largo del día suele ser más beneficioso que realizar esfuerzos puntuales sin continuidad.
Escuchar al cuerpo, respetar los tiempos y avanzar poco a poco permite convertir la actividad física en un hábito sostenible.

El impacto del movimiento en el bienestar emocional
El Día de la Actividad Física también pone el foco en la salud emocional.
La actividad física ayuda a reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y favorecer un descanso de mayor calidad. En personas mayores, además, contribuye a reforzar la autoestima y mantener el vínculo con el entorno.
Las All-Impiadas Colisée, el movimiento como experiencia compartida
Una forma de incentivar la actividad física en Colisée son las All-Impiadas, una iniciativa que traslada el valor del movimiento a un entorno participativo, inclusivo y adaptado.
Inspiradas en el espíritu del deporte, estas jornadas reúnen a residentes, profesionales, familiares y entidades del entorno en torno a un objetivo común: moverse, participar y compartir.
Las actividades están diseñadas para adaptarse a todas las capacidades. Dinámicas de coordinación, movilidad o retos que combinan ejercicio físico y estimulación cognitiva permiten trabajar el cuerpo y la mente desde un enfoque accesible.
Más allá del ejercicio, las All-Impiadas fomentan la convivencia intergeneracional, el trabajo en equipo y el vínculo con la comunidad. Una manera de entender el envejecimiento activo desde la participación, la motivación y el bienestar compartido.
Actividad física y atención centrada en la persona
Cada persona tiene su propia historia, capacidades y ritmo. Por eso, el movimiento debe adaptarse a cada realidad. No existe una única forma de mantenerse activo, sino tantas como personas.
El Día Internacional de la Actividad Física recuerda la importancia de acompañar, motivar y adaptar cada actividad para que tenga sentido en el día a día.
En Colisée entendemos el movimiento como parte esencial del cuidado. La actividad física forma parte de la vida en nuestros centros, siempre adaptada a cada persona y acompañada por profesionales que conocen sus necesidades y capacidades.
Fomentamos rutinas que ayudan a mantener la autonomía, estimular habilidades y mejorar el bienestar emocional.
Porque cuando el ejercicio se ajusta a la persona, se convierte en una herramienta real de bienestar. Y es entonces cuando moverse significa algo más: seguir participando, seguir sintiendo… y seguir siendo quien eres. Plenamente.
FAQ
¿Cuánta actividad física se recomienda a partir de los 65 años?
Se recomienda realizar actividad física de forma regular, combinando movimiento diario con ejercicios de fuerza, equilibrio y movilidad, siempre adaptados a cada persona.
¿Qué pasa si una persona mayor no hace actividad física?
El sedentarismo puede favorecer la pérdida de movilidad, el deterioro físico y un mayor riesgo de caídas, además de afectar al estado de ánimo.
¿Es seguro hacer ejercicio en casa si hay movilidad reducida?
Sí, siempre que los ejercicios estén adaptados y se realicen de forma progresiva. En muchos casos, pequeñas rutinas supervisadas son muy beneficiosas.
¿Qué ejercicios ayudan a prevenir caídas en personas mayores?
Los ejercicios de equilibrio, fortalecimiento de piernas y coordinación son clave para mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de caídas.
¿Cómo motivar a una persona mayor a mantenerse activa?
Es importante proponer actividades sencillas, adaptadas y que tengan sentido para la persona, acompañando el proceso y respetando su ritmo