Cansancio, debilidad, menos ganas de caminar, mareos o falta de aire. En una persona mayor, estos cambios pueden confundirse fácilmente con las consecuencias del paso del tiempo o con otras enfermedades. Ahora bien, detrás de ellos puede encontrarse una anemia que conviene detectar y estudiar.

La anemia en las personas mayores no debe considerarse una consecuencia normal del envejecimiento. Más que una enfermedad en sí misma, suele ser la manifestación de una causa que es necesario identificar: desde una falta de hierro o vitamina B12 hasta una enfermedad renal, un proceso inflamatorio crónico o una pérdida de sangre.

Detectarla a tiempo permite encontrar su origen y establecer el tratamiento más adecuado para cada persona.

En Colisée entendemos el bienestar de las personas mayores desde una perspectiva integral. La alimentación, el mantenimiento de la autonomía, la actividad física diaria y la atención a los pequeños cambios físicos y emocionales forman parte de ese acompañamiento. Por ello, reconocer determinados signos puede ayudar a identificar situaciones que requieren una valoración sanitaria.

Aspectos clave sobre la anemia en las personas mayores

¿Qué es la anemia?

La anemia se produce cuando la concentración de hemoglobina en la sangre es inferior a la esperada, reduciendo la capacidad de transportar oxígeno a los diferentes tejidos del organismo.

¿Por qué es importante detectarla?

Porque incluso una anemia aparentemente leve puede repercutir en la energía, la capacidad física, la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores.

¿La falta de hierro es siempre la causa?

No. La anemia puede tener un origen nutricional, inflamatorio, renal, digestivo o hematológico, y también puede ser consecuencia de diferentes factores al mismo tiempo.

¿Cómo se confirma?

Mediante una analítica de sangre y, posteriormente, las pruebas que el profesional sanitario considere necesarias para determinar qué está provocando el descenso de hemoglobina.

¿Qué es la anemia en el adulto mayor?

La hemoglobina es una proteína presente en los glóbulos rojos cuya función principal es transportar oxígeno desde los pulmones hasta los diferentes órganos y tejidos.

Cuando existe un adulto mayor con anemia, la cantidad de hemoglobina disponible es insuficiente para realizar esta función con normalidad. Esto puede traducirse en cansancio, menor tolerancia al esfuerzo, debilidad o dificultad para respirar, entre otros síntomas.

Uno de los aspectos más importantes es comprender que tener anemia no explica por sí solo por qué se ha producido. El diagnóstico debe ir un paso más allá y buscar su origen.

En las personas mayores, este estudio resulta especialmente importante porque pueden coexistir varias causas al mismo tiempo, como una alimentación insuficiente, dificultades para absorber determinados nutrientes, una enfermedad crónica o algunos tratamientos farmacológicos.

¿Cuáles son los niveles de hemoglobina normales en personas mayores?

Esta es una de las dudas más frecuentes cuando una analítica muestra la hemoglobina baja. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó en 2024 sus criterios para definir la anemia. Para adultos de entre 15 y 65 años, establece anemia por debajo de 12 g/dL en mujeres no embarazadas y 13 g/dL en hombres.

Población Valor a partir del cual la OMS considera que no existe anemia*
Mujeres adultas no embarazadas de 15 a 65 años. ≥ 12 g/dL
Hombres adultos de 15 a 65 años. ≥ 13 g/dL

*Valores correspondientes a los criterios publicados por la OMS en 2024.

¿Estos valores normales de hemoglobina sirven también para mayores de 65 años?

Aquí es necesario hacer una precisión importante. La guía de la OMS de 2024 establece estos puntos de corte para adultos hasta los 65 años y no fija un nuevo umbral específico universal para las personas de más edad.

Por ese motivo, los niveles de hemoglobina en personas mayores deben valorarse de manera individualizada, teniendo en cuenta factores como:

  • El sexo.
  • Las enfermedades existentes.
  • El rango de referencia del laboratorio.
  • Los medicamentos que toma la persona.
  • La evolución respecto a analíticas anteriores.
  • Su estado general y los síntomas que presenta.

En otras palabras, una cifra nunca debería interpretarse de forma aislada.

¿Cuáles son los síntomas de anemia en las personas mayores?

La anemia puede desarrollarse lentamente, haciendo que los primeros cambios sean muy sutiles. Una persona puede, por ejemplo, ir reduciendo progresivamente su actividad diaria, necesitar más descanso o dejar de realizar ciertas actividades porque “ya se cansa demasiado”, sin relacionarlo directamente con un problema de hemoglobina.

Entre los signos y síntomas que pueden aparecer se encuentran:

  1. Dolor de cabeza.
  2. Manos y pies fríos.
  3. Palidez de la piel o de las mucosas.
  4. Cansancio o debilidad persistentes.
  5. Mareos o sensación de inestabilidad.
  6. Falta de aire, especialmente con el esfuerzo.
  7. Menor resistencia al caminar o realizar actividades habituales.
  8. Aumento de la frecuencia cardiaca o sensación de palpitaciones.

No todas las personas presentan los mismos síntomas. Su intensidad depende, entre otros factores, del nivel de hemoglobina, de la rapidez con la que haya descendido y de la existencia de otras enfermedades.

Síntomas de anemia severa en personas mayores

Cuando la anemia es más intensa, la reducción del aporte de oxígeno a los tejidos puede producir manifestaciones más evidentes. 

Entre los posibles síntomas de anemia severa pueden aparecer:

  • Palidez intensa.
  • Dificultad para respirar.
  • Debilidad muy marcada.
  • Frecuencia cardiaca acelerada.
  • Mareos importantes al ponerse de pie.
  • Disminución considerable de la tolerancia al esfuerzo.

Además, una dificultad importante para respirar, una pérdida de conocimiento, un deterioro repentino del estado general, una confusión intensa o la aparición de signos de sangrado requieren valoración médica inmediata.

¿Por qué baja la hemoglobina en los adultos mayores?

Preguntarse por qué se da la anemia en adultos mayores es mucho más importante que limitarse a intentar subir la hemoglobina. Existen numerosas causas y, en algunas personas, varias de ellas pueden producirse simultáneamente.

Posible causa ¿Qué puede ocurrir?
Falta de hierro El organismo no dispone del hierro necesario para producir suficiente hemoglobina.
Pérdidas de sangre Un sangrado digestivo, incluso pequeño pero mantenido en el tiempo, puede provocar déficit de hierro.
Déficit de vitamina B12 o ácido fólico Son nutrientes necesarios para producir correctamente las células sanguíneas.
Enfermedades inflamatorias o crónicas La inflamación puede alterar la utilización del hierro y la producción de glóbulos rojos.
Enfermedad renal crónica Los riñones intervienen en la regulación de la producción de glóbulos rojos y la enfermedad renal puede favorecer la aparición de anemia.
Alteraciones de la médula ósea Algunas enfermedades hematológicas interfieren directamente en la producción de células sanguíneas.
Determinados medicamentos Algunos tratamientos pueden favorecer sangrados, dificultar la absorción de nutrientes o interferir en la producción de células sanguíneas.

Por ello, cuando se detecta hemoglobina baja en una persona mayor, resulta fundamental identificar qué está provocándola antes de iniciar cualquier tratamiento.

Anemia ferropénica en personas mayores: cuando falta hierro

La anemia ferropénica en personas mayores aparece cuando el organismo no dispone de suficiente hierro para fabricar la hemoglobina que necesita. 

Pero encontrar una falta de hierro no debería llevar únicamente a suplementarlo. También es necesario preguntarse por qué existe ese déficit.

Entre las posibles razones se encuentran una alimentación insuficiente, problemas para absorber correctamente el hierro o pérdidas de sangre. 

En hombres adultos y mujeres después de la menopausia, la anemia ferropénica de nueva aparición puede hacer necesario estudiar si existe una pérdida de sangre en el aparato digestivo.

Por este motivo, una hemoglobina baja no es motivo suficiente para comenzar a tomar suplementos de hierro por cuenta propia. Primero debe determinarse si realmente existe una falta de hierro y cuál es su origen.

¿Qué es la anemia crónica en las personas mayores?

La denominada anemia de enfermedad crónica o anemia de la inflamación puede aparecer asociada a procesos inflamatorios persistentes, infecciones, determinadas enfermedades autoinmunes, cáncer u otras patologías de larga evolución. 

En estos casos puede existir hierro almacenado en el organismo, pero este no se encuentra disponible de forma adecuada para fabricar nuevos glóbulos rojos. 

Por ello, interpretar únicamente la ferritina puede resultar insuficiente. El profesional sanitario puede necesitar valorar otros parámetros de la analítica, como la saturación de transferrina, junto con la historia clínica de la persona. 

También suele estudiarse la función renal, ya que la enfermedad renal crónica puede provocar anemia y requiere un abordaje específico.

¿Puede producirse anemia por déficit de vitamina B12?

Sí. La vitamina B12 es necesaria para que el organismo produzca correctamente las células sanguíneas.

Las personas mayores pueden presentar con mayor frecuencia determinados problemas digestivos que dificultan su absorción. Algunos medicamentos utilizados durante periodos prolongados también pueden interferir en ella.

Además de los síntomas habituales de la anemia, un déficit importante de vitamina B12 puede acompañarse de: 

  1. Cambios cognitivos.
  2. Dificultad para caminar.
  3. Problemas de equilibrio.
  4. Otras alteraciones neurológicas.
  5. Hormigueo o alteraciones de la sensibilidad.

Por esta razón, ante determinados síntomas, no basta con comprobar únicamente los niveles de hemoglobina.

¿Qué es la anemia aplásica en personas mayores?

La anemia aplásica es una enfermedad poco frecuente pero grave en la que la médula ósea deja de producir suficientes células sanguíneas. A diferencia de otras formas de anemia, puede afectar no solo a los glóbulos rojos, sino también a los glóbulos blancos y las plaquetas.

Por este motivo, además de cansancio y debilidad, pueden aparecer otros problemas, como una mayor susceptibilidad a las infecciones o una tendencia más elevada al sangrado.

La anemia aplásica requiere un estudio especializado. Su diagnóstico y tratamiento corresponden fundamentalmente a los especialistas en hematología, que determinarán el abordaje más adecuado dependiendo de la situación de cada persona.

¿Cómo se diagnostica la anemia en una persona mayor?

El primer paso suele ser realizar un hemograma, una analítica que permite conocer la concentración de hemoglobina y diferentes características de las células sanguíneas. 

Eso sí, confirmar que existe anemia es únicamente el comienzo del estudio. Dependiendo de cada caso, el profesional sanitario puede solicitar otros parámetros como:

  • Hierro.
  • Ferritina.
  • Ácido fólico.
  • Reticulocitos. 
  • Función renal.
  • Saturación de transferrina.
  • Marcadores de inflamación.
  • Volumen corpuscular medio.

También resulta fundamental conocer la historia clínica de la persona, las enfermedades que presenta, los medicamentos que utiliza y la posible existencia de pérdidas de sangre.

Si aparecen alteraciones adicionales en los glóbulos blancos o las plaquetas, una anemia importante o progresiva o determinadas anomalías en las células sanguíneas, puede ser necesario ampliar el estudio para descartar enfermedades de la médula ósea.

porque se da la anemia en personas mayores

¿Cómo se trata la anemia en las personas mayores?

No existe un único tratamiento para la anemia, porque el objetivo no debería ser únicamente elevar la hemoglobina, sino corregir, siempre que sea posible, la causa que está provocando su descenso.

Tratamiento de la anemia ferropénica

Cuando se confirma un déficit de hierro, el profesional sanitario puede indicar suplementos de hierro por vía oral. 

En determinadas situaciones, dependiendo de la causa, la tolerancia al tratamiento o la capacidad del organismo para absorberlo, puede plantearse la administración de hierro por vía intravenosa.

Tratamiento del déficit de vitamina B12

Si existe una deficiencia de vitamina B12, puede indicarse suplementación específica y estudiar qué está provocando el déficit.

Tratamiento de la anemia asociada a otras enfermedades

Cuando la anemia está relacionada con una enfermedad renal, inflamatoria o de otro tipo, el abordaje debe adaptarse también a la patología de base.

En determinadas anemias graves o cuando aparecen complicaciones puede ser necesaria una transfusión sanguínea, siempre tras una valoración médica individualizada.

Por eso, tomar hierro sin conocer la causa de la anemia no es una buena estrategia. El exceso de hierro también puede resultar perjudicial y los suplementos solo deberían utilizarse cuando exista una indicación adecuada.

¿Puede la alimentación ayudar a prevenir o tratar la anemia?

Una alimentación completa y adaptada a las necesidades de cada persona contribuye a proporcionar nutrientes esenciales para la formación de células sanguíneas, entre ellos hierro, vitamina B12 y folato.

Alimentos como carnes, pescados, huevos, legumbres, verduras de hoja verde o determinados frutos secos pueden aportar nutrientes relacionados con una correcta producción de células sanguíneas. 

Ahora bien, cuando ya existe una anemia, la alimentación no siempre es suficiente para corregirla. Si el problema procede de una pérdida de sangre, una dificultad de absorción, una enfermedad renal o una alteración de la médula ósea, será necesario abordar también esa causa.

En Colisée, la alimentación forma parte del cuidado integral de las personas mayores. Los menús se plantean teniendo en cuenta las necesidades nutricionales y las características de cada persona, integrando la alimentación dentro de un acompañamiento orientado a favorecer su bienestar.

Por ello, ante una anemia, la nutrición debe entenderse como una pieza más dentro del cuidado global, nunca como un sustituto por el diagnóstico y del tratamiento indicados por los profesionales sanitarios.

La importancia de observar pequeños cambios en el día a día

En las personas mayores, detectar una anemia no depende únicamente de una analítica. La observación cotidiana también puede ofrecer información muy valiosa.

Que una persona que solía pasear deje de hacerlo porque se “cansa demasiado”, que necesite descansar con más frecuencia, que tenga menos energía para participar en actividades o que comience a sentirse mareada son cambios que conviene comentar con los profesionales sanitarios.

En Colisée entendemos que conocer a cada persona, sus rutinas, sus capacidades y su manera habitual de desenvolverse facilita identificar cuando algo ha cambiado. 

Este acompañamiento forma parte de una atención global en la que aspectos como la alimentación, la actividad, el descanso, el mantenimiento de las capacidades y la observación del estado físico y emocional contribuyen al bienestar cotidiano. 

Porque cuidar también significa conocer a cada persona lo suficiente como para darse cuenta cuando algo ha cambiado.

¿Cuándo hay que consultar al médico?

Conviene solicitar valoración médica cuando aparezcan cansancio persistente, debilidad, palidez, mareos, falta de aire o una reducción de la capacidad habitual para realizar actividades, especialmente cuando estos síntomas son nuevos o han ido empeorando.

También es importante consultar cuando una analítica muestra niveles bajos de hemoglobina, aunque la persona aparentemente se encuentre bien.

La anemia puede desarrollarse de forma progresiva y el organismo puede adaptarse parcialmente a ella, haciendo que algunos síntomas pasen inicialmente desapercibidos. 

Una dificultad respiratoria intensa, una pérdida de conocimiento, un deterioro repentino del estado general, confusión importante o signos de sangrado requieren una valoración sanitaria inmediata. 

La anemia en las personas mayores no debe normalizarse ni tratarse sin conocer su causa. Detectarla es el primer paso. Descubrir qué la está provocando es lo que permite establecer el abordaje adecuado.

Cuidar también es estar atentos a los cambios

La anemia es uno de los problemas de salud que pueden aparecer a lo largo del envejecimiento, pero tener anemia no debería considerarse simplemente una consecuencia de hacerse mayor.

Reconocer pequeños cambios, cuidar la alimentación, mantener una vida activa dentro de las posibilidades de cada persona y contar con un seguimiento profesional pueden ayudar a detectar situaciones que necesitan atención.

En Colisée trabajamos desde una visión integral del cuidado, poniendo a la persona, sus necesidades, sus capacidades y su historia en el centro del acompañamiento diario.

Porque cuidar no es solo responder cuando aparece un problema. También es observar, acompañar y estar presentes para detectar los cambios que pueden marcar la diferencia.

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FAQ

¿Cuánto es la hemoglobina normal en una persona mayor?

No existe un único valor específico aplicable a todas las personas mayores de 65 años. 

La OMS establece para adultos de 15 a 65 años valores de referencia de al menos 12 g/dL en mujeres no embarazadas y 13 g/dL en hombres. A edades superiores, la interpretación debe individualizarse teniendo en cuenta el rango del laboratorio, el sexo, los antecedentes médicos, la evolución de la analítica y la situación clínica.

¿Qué nivel de hemoglobina se considera anemia severa?

La OMS clasifica como anemia severa una concentración de hemoglobina inferior a 8 g/dL en hombres y mujeres adultos de 15 a 65 años.

Sin embargo, esta cifra no debería utilizarse de forma aislada para valorar la gravedad de una anemia en una persona mayor. Los síntomas, la rapidez con la que haya descendido la hemoglobina y la existencia de enfermedades cardiacas, respiratorias u otras patologías pueden modificar considerablemente su repercusión.

¿Por qué baja la hemoglobina en los adultos mayores?

Puede deberse a una falta de hierro, vitamina B12 o ácido fólico, pérdidas de sangre, enfermedades inflamatorias o crónicas, enfermedad renal, dificultades de absorción, determinados medicamentos o alteraciones de la médula ósea.

En algunas personas pueden coexistir varias causas.

¿Qué síntomas provoca la falta de hierro en las personas mayores?

Cuando la falta de hierro llega a producir anemia, pueden aparecer cansancio, debilidad, mareos, palidez, falta de aire o menor tolerancia al esfuerzo.

Estos síntomas son poco específicos, por lo que el diagnóstico debe confirmarse mediante una analítica.

¿Se puede tomar hierro si la hemoglobina está baja?

No debería iniciarse una suplementación únicamente porque una analítica muestre hemoglobina baja.

Primero debe comprobarse si existe realmente un déficit de hierro e investigar cuál es su causa. Los suplementos de hierro deben utilizarse siguiendo las indicaciones de un profesional sanitario.

¿La anemia en las personas mayores se puede tratar?

En muchos casos, sí.

El tratamiento dependerá de su causa y puede incluir hierro, vitamina B12, tratamiento de una enfermedad de base u otras intervenciones.

Lo fundamental es realizar un diagnóstico adecuado para escoger el tratamiento más apropiado para cada persona.