Tras duros meses de pandemia, el centro puede presumir de no haber perdido a ninguno de sus residentes por covid-19

Salamanca cuenta con una de las mejores residencias de toda la provincia, Residencial Colisée La Vega. Tras estos duros meses de pandemia, puede presumir de no haber contabilizado ningún residente fallecido por covid-19 en su haber. Estos maravillosos números se deben al esfuerzo, trabajo y dedicación de todo el equipo que conforma la familia de La Vega. El éxito que esta residencia ha cosechado en tiempos tan complicados para nuestros mayores, radica en varios factores. El primero de todos es que, desde un primer momento, incluso antes de que se decretara el Estado de Alarma, la residencia tomó la medida de proteger a sus mayores anticipándose en la implantación de las medidas de contingencia y protección tanto de residentes como de trabajadores. Se tomaron medidas de seguridad e higiene, se cerró el centro a las visitas y se establecieron los protocolos de seguridad sanitaria que eran de obligado cumplimiento para todos los trabajadores. Fue sin duda uno de los mayores aciertos que han hecho que la residencia estuviera a salvo en plena pandemia. Otro de esos factores es la dotación de personal adicional contratada a lo largo de este periodo, muy por encima de las exigencias normativas. Un mayor número de personal implica una mejor atención, más personalizada y disponible las 24 horas del día. A ello debemos añadirle un equipo motivado y comprometido que ha manifestado rendir mucho mejor gracias al buen ambiente, dirección y material del que disponen. Nos reunimos con cuatro de ellos y nos cuentan en primera persona su experiencia durante esta pandemia. Beatriz Sánchez es la supervisora de enfermería de La Vega, lleva ya 9 años trabajando allí. Y algo más de 4 años lleva la doctora Mariana Mariniuc, directora médica del centro. Como responsables de la parte sanitaria han soportado una presión muy alta que se ha visto recompensada con la amabilidad de los residentes y la gratitud y apoyo de todos los familiares, que les han tratado como a uno más de la familia. Su departamento lo forman un grupo de 2 médicos y 7 enfermeras. Es algo en lo que todos los trabajadores del centro están de acuerdo, «desde el primer día hemos contado con todos los equipos de protección necesarios. Eso te da tranquilidad para realizar tu trabajo, no contagiarte tú, ni a tus familiares. Gracias a la dirección y a la empresa hemos tenido y tenemos todo el material que necesitamos», nos cuenta Beatriz. Ambas coinciden en que la confianza entre los trabajadores y residentes es vital para crear un ambiente tranquilo, «Ellos se sienten seguros porque todo el personal estamos pendientes de ellos. Y lo mejor es la confianza de las familias, nos hemos sentido muy apoyados. Muchos incluso nos preguntaban qué tal estábamos nosotros antes que sus parientes».
 
«Cuando sea mayor y no me vea capaz, quiero volver aquí con mi marido»

«Cuando sea mayor y no me vea capaz, quiero volver aquí con mi marido»

El centro Colisée La Vega es un referente en rehabilitación y fisioterapia. A él acuden muchas personas a superar dolencias y recuperarse de situaciones muy críticas. En el centro cuentan con tres fisioterapeutas que trabajan a jornada completa. Roberto Bermejo es uno de ellos y lleva casi tres años como fisioterapeuta. Nos cuenta cómo han adaptado su labor, llevando a cabo todas las actividades de rehabilitación en las habitaciones a fin de garantizar que todos los residentes continuasen con sus ejercicios diarios. Agradece formar parte de un equipo de tres personas especialistas en fisioterapia, lo que les permite hacer un seguimiento muy cercano de cada paciente. Las medidas de seguridad les han obligado a cambiar todo el protocolo de actuación, atendiendo a cada paciente en su habitación. Nos confiesa que «lo más difícil es potenciar el trato cercano a los mayores, ya que sólo nos veían los ojos con todo el traje de protección puesto. Al final una mirada alegra el alma y si vienes a trabajar contento ellos lo notan». Isabel Mateos es la psicóloga del centro, va camino de su tercer año y cuenta con 10 años de experiencia trabajando con personas mayores. Nos cuenta como la mayoría de los residentes se han adaptado muy bien a la situación, porque han pasado circunstancias muy complicadas en sus vidas. La mayoría de internos confesaba que tenían «más miedo por sus familiares, que estaban fuera, que por ellos mismos», como nos cuenta Isabel, que también valora la calma y seguridad que les han trasmitido los trabajadores en todo momento: «eso ayuda mucho y nosotros lo hemos percibido en el centro». Una de las claves para mantener ese cambio en la convivencia ha sido tener a las familias muy conectadas con sus mayores. En todo momento han estado informadas y en contacto con los suyos a través de llamadas, vídeo llamadas, información continua… Eso ha creado un vínculo que les ha aportado mucha fuerza a todas las partes. «La confianza de las familias en nosotros ha sido fantástica, la carga de ánimos y felicitaciones ha sido alta y es importante para todo el personal que trabaja aquí. Nos hemos emocionado mucho», cuenta Isabel.

Cabina para separar a los visitantes de los residentes y evitar contagios.

Cabina para separar a los visitantes de los residentes y evitar contagios

Como en todas las residencias, también hay fallecidos por causas naturales. En los tiempos que corrían, el centro ha hecho un esfuerzo monumental para ayudar a los familiares a afrontar ese momento final de la despedida. Isabel nos relata alguno de esos casos. «En algunos casos muy específicos, en el momento final de las personas que nos han dejado por fallecimientos no relacionados con la covid-19, les hemos permitido venir a algún familiar a despedirse. Nosotros también les hemos acompañado en ese dolor, manteniendo siempre todas las medidas de seguridad. En un caso concreto, «una residente, antes de dejarnos, pudo recibir a su marido». Le pudo coger de la mano y decirle adiós, mientras sus hijos «la pudieron ver desde una ventana exterior por seguridad». «Les permitimos poder despedirse». Notamos la emoción cuando cuentan estas historias. Son estos esfuerzos sobrehumanos que realizan en tiempos difíciles los que hacen que todo esto cobre un valor incalculable. La residencia tomó todas las medidas preventivas y sanitarias necesarias para que ese momento de duelo pudiera tener lugar. Con una capacidad para 234 personas, la residencia se encuentra a día de hoy con todo su personal trabajando a jornada completa para tener una atención más personalizada. Es un grupo humano de 138 trabajadores que ha dado todo sin miramientos para poder decir orgullosos que no han perdido a ninguno de sus residentes por la covid-19. Además, la residencia ha hecho un esfuerzo tanto personal como económico para intentar recuperar la normalidad y sobre todo, las visitas de los familiares. En un primer momento se instaló una cabina acristalada para proteger a sus mayores de cualquier posible contagio. A día de hoy las visitas de las familias son constantes, con todas las precauciones sanitarias para que los familiares puedan volver a ver la felicidad en los ojos de sus seres queridos. El Grupo Colisée tiene ocho centros en Salamanca. Se trata de los centros Alaraz, Guijuelo, Macotera, Mozárbez, La Vega, Montevideo, Santa Marta y Sauvia.