Los problemas de la vista en las personas mayores están a la orden del día, de hecho, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), cerca del 30% de la población mayor de 65 años tiene problemas de visión. Sin embargo, con una prevención adecuada y un tratamiento específico se pueden reducir de forma considerable, provocando una mejora en la calidad de vida del paciente y haciendo que disfrute de un envejecimiento activo sin mayor dificultad.

Principales problemas de la vista en adultos mayores

Los problemas de visión más típicos en la tercera edad son la vista cansada, las cataratas, el glaucoma o la retinopatía diabética, entre otros.

Vista cansada

“La presbicia es una condición óptica y visual que se desarrolla como resultado del envejecimiento normal del cristalino”, define la Sociedad Española de Oftalmología, que describe que “el cristalino es la lente natural que tenemos dentro del ojo. Cuando intentamos enfocar objetos que se encuentran cercanos y a mediana distancia (como un libro o un ordenador por ejemplo), el cristalino modifica su forma para ejercer su función de lente intraocular y conseguir un óptimo enfoque de las imágenes”.

A medida que el cristalino envejece, su composición va modificándose; se vuelve rígido y menos flexible que en la juventud. Todo ello deriva en una disminución o pérdida de su función de enfoque, que se denomina presbicia, fenómeno popularmente conocido como “vista cansada”. El tratamiento se basa en dos opciones: por un lado, la corrección óptica con gafas, y por otro lado, un abordaje quirúrgico (láser bilateral, láser unilateral, lentes intraoculares o implantes corneales).

Cataratas, uno de los problemas de la vista más típicos en la tercera edad

Se trata de la causa más frecuente de ceguera reversible. Es una afección cuya frecuencia se incrementa mucho con la edad, y que tiene diversos factores de riesgo, como son el sexo femenino, el tabaquismo o el uso continuado de corticoides, además de la diabetes o la malnutrición. Consiste en opacidades, más o menos grandes y densas, del cristalino que dificultan la visión, al restringir el paso de la luz a su través. El tratamiento recomendado es la cirugía y en la actualidad se obtienen grandes resultados con el abordaje quirúrgico.

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Glaucoma

En determinadas situaciones patológicas, la presión intraocular puede aumentar ya sea de forma aguda o crónica, provocando el daño del nervio óptico, lo que supone la pérdida progresiva de la visión periférica. En la mayoría de los casos esta alteración es gradual e indolora, por lo que muchos pacientes no la perciben hasta que es permanente e irreversible, según explica la Sociedad Española del Glaucoma (SEG).

El glaucoma afecta a más de un 3% de la población y es, junto con la diabetes, la principal causa evitable de ceguera en España. Incide principalmente en personas mayores de 40 años y en aquellas con antecedentes familiares de glaucoma. También se observa una mayor incidencia de esta enfermedad en aquellos pacientes en tratamiento con corticoides.

Retinopatía diabética

Es una de las muchas complicaciones de la diabetes. Lo más común es que aparezcan escotomas en el campo visual, auténticas “manchas” producidas por la presencia de hemorragias en la retina, o una mala visión central, provocada por la afectación de la mácula. Pero lo más común es que el paciente no note nada, a pesar de tener las lesiones. De nuevo, en este caso, es fundamental someterse a reconocimiento periódico.

Ayudas técnicas con baja visión

Hay que especificar que, ante cualquier anomalía o problemas de la vista, el mayor debe ponerse en contacto con un oftalmólogo, y una vez que está diagnosticada y monitorizada su patología visual, recurrir a ayudas técnicas para mejorar su visión.

El Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía explica que además de la prescripción optométrica para baja visión de gafas y lentes de contacto, existen dispositivos que pueden ayudar a las personas mayores. Para la mejora de la visión desde lejos, el instrumento más común es el telescopio, que se adapta encima de las gafas. Para la visión de cerca aparecen los microscopios, las lupas, los telemicroscopios y los sistemas electrónicos que son capaces de aumentar hasta 28 veces la imagen.

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Fuente: Instituto de Microcirugía Ocular


Cómo prevenir los problemas de la vista

La prevención aparece como un factor determinante para combatir los problemas de la vista en adultos mayores. “A los 40 años se empieza a activar el proceso degenerativo del ojo y, por ello, sobre todo a partir de los 50, se aconseja acudir a revisión cada dos años para hacerse una exploración completa. De esta manera se pueden detectar patologías incipientes que afecten a la retina y el nervio óptico, además de recibir asesoramiento para la presbicia o la catarata no perjudiquen la calidad visual y de vida”, aconseja el Instituto de Microcirugía Ocular (IMO). Además, independientemente de la edad, para los pacientes con defectos refractivos (especialmente alta miopía), diabetes, hipercolesterolemia, problemas vasculares o antecedentes de patología ocular, la periodicidad de las exploraciones debe ser anual.

No obstante, esta actitud preventiva es una de las señas de identidad de la filosofía de trabajo del Grupo Colisée. Los residentes reciben una atención multidisciplinar, donde ponemos especial énfasis en un seguimiento pormenorizado y monitorizado para que el estado de salud y su calidad de vida sea óptimo en todo momento.

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