La alimentación de los mayores tiene un impacto directo sobre su salud, por lo que, mantener una dieta sana y equilibrada resulta primordial. Aunque se trata de un consejo que hemos escuchado muchísimas veces y que debemos adoptarlo sea cual sea nuestra edad, lo cierto es que, durante la vejez es muy importante seguir una serie de recomendaciones que garanticen un estado saludable.

Y es que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta adecuada puede ayudar a protegernos de enfermedades no transmisibles, como por ejemplo, la diabetes, las cardiopatías o los accidentes cardiovasculares, entre otras. Por otro lado, hay que tener en cuenta que, tanto la mala alimentación como la inactividad física, son dos de los principales factores de riesgo para la salud.

Por todo esto, es imprescindible prestar atención a la nutrición de los mayores y evitar algunos errores frecuentes en la alimentación de la tercera edad. Asimismo, también es necesario adaptar la dieta a las necesidades y al estado de salud de cada persona así como a sus gustos y preferencias. A continuación, enumeramos los 6 mejores hábitos de nutrición para las personas mayores.

1. Consumo de productos de calidad

  Una adecuada alimentación de los mayores debe basarse en productos de gran calidad, y en la medida de lo posible, de temporada y de cercanía, tal y como lo hacen los menús de las residencias. De esta manera, se garantiza que los alimentos que comen las personas mayores -principalmente, las frutas, las verduras, la carne y el pescado- son frescos y sin manipular. 

Consumir este tipo de productos tiene un impacto directo sobre la salud, ya que están libres tanto de conservantes como de aditivos químicos, ambos perjudiciales para su bienestar. Además, estos mantienen todos sus nutrientes y tienen un bajo índice calórico, por lo que son idóneos para la dieta de las personas mayores. 

En las residencias del Grupo Colisée trabajamos la concienciación en torno a hábitos saludables, tanto entre los trabajadores a través de la formación como entre los residentes a través de talleres y actividades. Por ejemplo, en verano hacemos talleres de smoothies y recientemente hemos disfrutado de la elaboración de pan por motivo del Día Internacional del Pan.



2. Algunos alimentos a evitar en la alimentación de los mayores

  Sin embargo, existen algunos alimentos que, preferiblemente, es mejor evitar. Es el caso de aquellos con un alto contenido de sal, azúcar o grasas saturadas, tales como los procesados, los dulces o las frituras, entre otros. 

No obstante, una dieta equilibrada permite consumir productos menos recomendables de vez en cuando, pero nunca deben ser la base de la alimentación, mucho menos en el caso de las personas mayores.

3. Adaptar la dieta y modificar las texturas

  Como ya se ha mencionado anteriormente, es imprescindible adaptar la alimentación de los mayores a sus patologías y necesidades para garantizar su salud nutricional. En este sentido, es importante informarse bien acerca de cuáles son los alimentos que se pueden consumir -y sobre todo, cuáles  no- dependiendo de cada enfermedad, con mención especial a aquellas relacionadas con la comida, tales como la diabetes o la celiaquía. 

Asimismo, durante la vejez experimentamos muchos cambios físicos, y en consecuencia, pueden aparecer algunos problemas y/o dificultades. En el caso de la nutrición de los mayores, la disfagia, lo que se comprende como la dificultad para tragar, es un síntoma de lo más común. Así, modificar las texturas de los alimentos puede ayudar a las personas mayores a alimentarse de una forma más fácil y eficaz. Por ejemplo, en casa podemos recurrir a la comida triturada como las verduras o las legumbres en forma de puré o cremas. 

Otra técnica que se lleva a cabo en las residencias de ancianos es la texturización de los alimentos, que consiste en el tratamiento de los mismos con el objetivo de crear una consistencia adecuada para las personas con dificultad para tragar pero sin triturarlos. Esta técnica permite ampliar considerablemente la variedad alimentaria frente a los triturados. Y también a mantener mucho mejor las cualidades nutricionales, el sabor y el olor de los alimentos.

4. Importancia de la hidratación

  Se trata de un factor que muchas veces se olvida y es uno de los errores más frecuentes, ya que mantener a las personas mayores hidratadas es vital. Los ancianos deben ingerir aproximadamente 8 vasos de líquido al día, y aunque preferiblemente debe ser agua, también pueden beber leche, zumos o sopas. En cuanto al alcohol y a los refrescos, es aconsejable evitarlos.

5. Las formas de cocción más adecuadas

  Para que la alimentación de los mayores sea lo más saludable posible, es importante tener en cuenta las formas de cocinado. Las principales recomendaciones son elaborar recetas a la plancha, al horno o al vapor. Además, también se deben tener en cuenta los gustos y las preferencias de cada persona. Y es que, es importante recordar que, muchas personas mayores pierden el apetito, por lo que cocinar platos de su agrado puede facilitar la ingesta.

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6. ¿Y qué hay de la digestión?

Aunque muchas veces pasa desapercibida, la digestión de las personas mayores es un aspecto fundamental a tener en cuenta para una alimentación segura y eficaz. Por ello, cabe destacar que, en el caso de la tercera edad, es preferible hacer más ingestas pero con menor cantidad de comida. El objetivo es facilitar al organismo de los mayores a absorber todos los nutrientes de los alimentos, ya que en su caso, la digestión es un proceso mucho más lento.

En definitiva, seguir estos hábitos de alimentación saludables resulta imprescindible para que las personas mayores puedan alimentarse e hidratarse con total efectividad. Y es que, una dieta equilibrada, puede ayudar a protegerlos de algunas enfermedades. 

Una adecuada alimentación de los mayores está completamente relacionada con su bienestar y con su salud. Por eso, las residencias para la tercera edad, conscientes de cubrir esta necesidad, desarrollan un extenso programa de actuaciones encaminados a cubrir las necesidades de su salud nutricional, a través de menús adaptados y supervisados siempre por equipos especializados en nutrición. 

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