Las personas con deterioro cognitivo y otras demencias como el Alzheimer, precisan de un cuidado multidisciplinar, ya que el trabajo en equipo de los profesionales especializados es determinante para abordar este tipo de patologías en las residencias. El seguimiento clínico continuo, las 24 horas del día, garantiza el cuidado del paciente que, dependiendo de las diferentes fases del Alzheimer, requerirá unas atenciones y cuidados específicos para asegurar su bienestar.

Si el equipo profesional debe regirse por una línea de trabajo coral frente al Alzheimer, la comunicación sobre todo lo que rodea al usuario también tiene que ser común. De este modo, el equipo de profesionales, la familia y el usuario forman un triángulo comunicativo próximo y constante que tiene como nexo de unión la figura del psicólogo, que ostenta un amplio abanico de funciones como el manejo de alteraciones conductuales, la valoración anímica y cognitiva, la dinamización de actividades de estimulación o cualquier problema que aparezca en el día a día de la persona.

En las residencias del Grupo Colisée, uno de nuestros servicios más consolidados son las Unidades de Vida Protegida para personas con demencia, en donde afrontamos el Alzheimer desde un punto de vista holístico de la persona, volcándonos en su bienestar.

El psicólogo, clave en todas las fases del Alzheimer

Jaime Romualdo Huerta, psicólogo de profesión y de vocación, narra cómo es el trabajo de un psicólogo en el seguimiento de personas con Alzheimer en una residencia de mayores. Con una amplia experiencia de más de una década en los centros del Grupo Colisée, desarrolla desde hace cinco años su labor profesional en la residencia La Saleta el Puig (Valencia). A Jaime Romualdo Huerta le gusta trabajar con personas y para las personas, disfrutando de ellas y con ellas cada día porque le aportan momentos y experiencias inolvidables para poder seguir creciendo laboral y personalmente a su lado.

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Grupo Colisée: ¿Cuáles son las principales funciones del psicólogo en una residencia Colisée en el abordaje del Alzheimer?

Jaime Romualdo Huerta: Creo que todos los profesionales de un Centro Gerontológico tienen un papel fundamental en el abordaje y en la intervención de las personas con Alzheimer desde sus diferentes competencias. Por ello, una de las principales funciones del psicólogo en el seguimiento del Alzheimer en residencias es saber coordinarse con el resto de sus compañeros a la hora de intervenir en el manejo de las alteraciones conductuales que presentan los residentes con los que trabajamos.

Otras competencias relevantes en cuanto a intervención directa con los usuarios se refiere es su valoración cognitiva y anímica, la dinamización de actividades de estimulación cognitiva y memoria o la atención de los problemas o las preocupaciones que les puedan surgir en el día a día del Centro.

¿Cómo se adapta el modelo ACP en implantación en las residencias de Grupo Colisée a las diferentes fases de la enfermedad?

J.R.H.: El modelo ACP (Atención Centrada en la Persona) busca maximizar la calidad del servicio de atención que se realiza a nuestros usuarios. Dependiendo de las fases del Alzheimer, podemos trabajar con diferentes objetivos (evidentemente no se podrá realizar la misma atención e intervención en un residente con un deterioro cognitivo avanzado que en otro que esté en una fase inicial de la enfermedad).

Por ejemplo, la intervención ACP en una persona con fase avanzada de la enfermedad siempre será una intervención centrada en sus cuidados dignos y en mantener su bienestar físico/emocional, mientras que la intervención en una persona que presente una fase inicial de la enfermedad será más bien de prevención y mantenimiento de las capacidades preservadas que pueda presentar. Cabe destacar que en ambos casos existirá un objetivo común, que es el de estimular a la persona dentro de las posibilidades que tengamos para favorecer su calidad de vida.

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¿Qué papel juegan las terapias no farmacológicas en el abordaje del Alzheimer en las residencias Colisée? ¿Con qué frecuencia se aplican?

J.R.H.: En mi opinión, todo tipo de terapia (farmacológica o no) juega un papel fundamental en el desarrollo del Centro. En la actualidad, las residencias presentan una diversidad de perfiles de usuarios que, en la mayoría de casos, debido a su patología, requieren de un tratamiento farmacológico.  

Siempre trabajamos bajo la premisa que ningún residente vaya “sobremedicado” o tenga que llevar en su tratamiento pautado más fármacos de los que le correspondan, pero todos somos conscientes que en muchos casos y sobre todo, debido a que trabajamos en centros en los que la mayoría son libres de sujeciones, es cuando el tratamiento farmacológico se considera indispensable. 

Dicho esto, este tipo de terapia no puede ser la única empleada a la hora de intervenir con nuestros residentes, ya que lo recomendable es poder combinarla con otro tipo de terapias cognitivo-conductuales o alternativas que puedan ayudar a conseguir su bienestar emocional.

¿Cuáles son las principales herramientas de estimulación que se utilizan en la residencia para frenar el deterioro cognitivo que sufre la persona con Alzheimer?

J.R.H.: Principalmente se realizan talleres y diversas actividades de estimulación cognitiva en las que se puedan trabajar y reforzar las capacidades que mantienen, tales como orientación espacio-temporal, memoria a corto y largo plazo, funciones ejecutivas…

¿Qué papel tiene la fortaleza emocional del paciente en el avance del Alzheimer y de otras demencias?

J.R.H.: La fortaleza emocional juega un papel importantísimo en cualquier tipo de enfermedad. Mantener una estabilidad emocional, y en especial un buen estado anímico, es fundamental en cualquier fase de la vida. Por ello, desde nuestros Centros siempre se promueve la participación en actividades lúdico-recreativas que fomenten el poder tener un buen estado de ánimo independientemente de la demencia u otro tipo de patología que se pueda padecer.

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¿Qué apoyo ofrece el psicólogo y, en general el centro residencial, a la familia de un residente que padece Alzheimer?

J.R.H.: En muchas ocasiones, el psicólogo es el nexo emocional entre residentes y familiares. De su trabajo depende en gran medida el bienestar emocional del residente, y por consiguiente, el de sus familiares. Las familias pasan, al igual que el usuario, por un proceso de adaptación, aprendiendo a aceptar que desde que llevan a su familiar a una residencia como la nuestra, el cuidado de su padre, madre o tía ahora lo van a realizar unos desconocidos, y esto, en ocasiones, cuesta mucho de asimilar. 

Siempre que hablo con los familiares les hago la misma reflexión: solamente nuestro trabajo, esfuerzo y dedicación les podrá demostrar que han tomado la decisión correcta, y ese trabajo requiere de un tiempo indeterminado que tan solo el bienestar emocional y las muestras de calidad de vida que presente la persona institucionalizada podrá ser el reflejo de estar llevando a cabo nuestra tarea de forma correcta y satisfactoria para todos.

¿Qué ventajas podrías identificar, en términos terapéuticos, que ofrece una residencia de mayores?

J.R.H.: Las residencias han evolucionado mucho. Cuando se piensa en ellas ya no pensamos en los antiguos ‘asilos’ que antaño se conocían. Ahora son centros de atención, cuidados y estimulación de sus residentes. El poder contar con personal tan preparado los convierte en centros especializados con diversos profesionales que trabajan desde sus ámbitos en busca de un mismo objetivo: garantizar el bienestar y otorgar calidad de vida al residente.

Contar con personal sanitario (médicos, enfermeros, auxiliares, etc.), fisioterapeutas que trabajan por una mejor funcionalidad del usuario, educadores sociales o TASOCs (Técnicos de Animación Socioculturales) que realizan actividades diarias, trabajadores sociales que resuelven cualquier tipo de incidencia burocrática o institucional que se les pueda presentar, directores altamente cualificados y por supuesto, psicólogos siempre dispuestos a ayudar en el bienestar emocional del residente y sus familias, nos convierten en centros cada vez más necesarios en la sociedad.