En el momento en el que la falta de tiempo y de experiencia y las barreras del domicilio empiezan a dificultar el cuidado y la supervisión que una persona mayor requiere por limitaciones físicas o psíquicas, puede que haya llegado la hora de plantearse su ingreso en una residencia de ancianos. Y aunque existen algunos prejuicios sobre estos centros, lo cierto es que una residencia especializada puede mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas mayores.

Según el informe de la Federación Empresarial de la Dependencia (FED) y PwC, en el estado español existen 1,3 millones de personas en situación de dependencia, de las cuales el 72% tienen entre 64 y 80 años y el 54% más de 80. Además, hay que tener en cuenta que las nuevas estructuras sociales y los cambios laborales de las últimas décadas, hacen que 1 de 4 personas mayores de 64 años viva sola. 

Por todo esto, la demanda de las residencias como alternativa para el cuidado y el bienestar de las personas mayores crece, y son un recurso cada vez más común entre las familias. Pero, ¿cuándo es el momento de decidir si llevar a cabo el ingreso en una residencia de ancianos?

La decisión de ingresar a un familiar en una residencia de ancianos

  La importante decisión de ingresar a un familiar en una residencia de mayores puede generar cierta inseguridad. En primer lugar, pueden hacer surgir sentimientos contradictorios en las personas que se debaten entre la necesidad y la culpa o el abandono Estas sensaciones suelen provocar que el ingreso se retrase; o incluso se descarte completamente.  

Asimismo, hoy en día pueden existir prejuicios acerca de las residencias para la tercera edad, más ahora si cabe. La posible falta de confianza en estos centros puede convertirse en un factor por el que no llevar a cabo el ingreso. 

Sin embargo, hay muchas razones por las que el ingreso en una residencia de ancianos supone una mejora significativa en el bienestar y en el cuidado de una persona mayor así como un apoyo para los familiares. Hay que tener en cuenta que un centro de mayores adecuado, además de estar totalmente adaptado a las necesidades de los usuarios, es un hogar en el que la persona mayor se siente acompañada, está atendida en todo momento y fomenta sus cualidades físicas y cognitivas gracias a las actividades adaptadas. Asimismo, el respeto, la dignidad y la atención hacia ellos son permanentes.  

ingreso en una residencia de ancianos

Cuándo ingresar a un familiar en una residencia

  Cuidar de una persona mayor requiere tiempo y atención, y en muchas ocasiones, las familias no son capaces de disponer de todo ese tiempo que se necesita debido a los cambios sociales y laborales. Además, si la persona es totalmente dependiente, el nivel de disposición necesario es todavía mayor, y es precisamente, la atención permanente en las residencias de ancianos una de las causas principales por las que ingresar a las personas de edad avanzada. 

Por otro lado, aunque la persona encargada de los cuidados sí pueda ofrecer todo el tiempo que requiere, la gente mayor necesita cuidados específicos y atención especializada que garanticen su bienestar, sobre todo en el caso de padecer alguna enfermedad física o mental. En este sentido, el ingreso puede suponer una gran mejora para la salud de la persona mayor, ya que las residencias de ancianos cuentan con los equipos técnicos, medios e infraestructuras necesarias para ofrecer servicios de calidad y cuidados profesionales. 

En este sentido, los equipos humanos de las residencias de  ancianos juegan un papel determinante. Estos suelen estar compuestos por personal sanitario -médicos, enfermeros y auxiliares-, psicólogos, educadores, trabajadores sociales y cuidadores, aunque también hay otro tipo de personal como el de limpieza, cocina y mantenimiento así como el de administración y dirección. Los profesionales que forman la plantilla de una residencia están altamente cualificados para el desarrollo de sus labores, formando un equipo multidisciplinar especializado que cuida y atiende a todos los usuarios. 

En definitiva, si la familia de una persona mayor no tiene la capacidad, el tiempo o los medios para el cuidado que requiere y merece -sea cual sea la causa-, o si esa persona necesita de atención especializada, puede que haya llegado la hora de plantearse el ingreso en un centro. 

Elegir la residencia de ancianos ideal

  Pero antes de tomar cualquier decisión, es muy importante recabar la información necesaria para conocer y barajar todas las opciones, con el fin de escoger la residencia de ancianos más apropiada. Una vez escogido el centro, se llevará a cabo el protocolo de ingreso en una residencia de ancianos a través del cual se determinarán los detalles relacionados con la persona, el centro y la familia. 

En Grupo Colisee somos conscientes de las implicaciones emocionales y la importancia que tiene esta elección. Por eso, contamos con centros especializados que salvaguardan el bienestar de las personas mayores a través de un modelo de atención personalizado y de una gestión profesional. Nuestra compañía ofrece un plan de integración en la residencia en el que nos aseguramos de que la persona recién llegada se sienta como en casa y que todas sus necesidades y gustos estén contemplados en ese plan que elaboramos junto con el residente y su familia. Además, nos aseguramos de que los los familiares estén informados en todo momento de su evolución en el centro. Todo esto gracias a un equipo humano, cercano y profesional cuyo objetivo es evitar el aislamiento social y las situaciones de soledad en la tercera edad desde el respeto, la responsabilidad, la intimidad y la dignidad. 

Nuestros 40 años de experiencia y más de 241 centros donde cuidamos a más de 24.000 personas, hacen que el ingreso en una de las residencias de ancianos del Grupo Colisée sea una alternativa que garantiza el bienestar de las personas mayores. 

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