Para las personas que sufren demencia, el apoyo, la empatía y la comprensión por parte de sus familiares es vital, y más a medida que la enfermedad empeora. La pérdida de la función cognitiva, que es precisamente en lo que consiste esta patología, puede provocar afecciones en la memoria, en el pensamiento y en el comportamiento. Por eso, estar al lado de estos enfermos afectados por daños cerebrales para garantizar su bienestar, es imprescindible. 

Hoy en día, la demencia es una enfermedad que afecta a unas 50 millones de personas en todo el mundo según la OMS y que está creciendo rápidamente, ya que cada año, se registran alrededor de 10 millones de casos nuevos. De hecho, se prevé que para 2030, la cifra aumentará hasta alcanzar los 82 millones de afectados, y para 2050, los 152. Además, hay que tener en cuenta que, entre el 5 y el 8% de la población mundial mayor de 60 años sufre demencia en algún momento. 

A pesar de que, por el momento, no existe ningún tratamiento específico para curar la enfermedad, hay formas de apoyar a quienes la sufren. Muchas veces, las familias pueden desconocer cómo actuar en esta situación, por eso, a continuación, se muestran una serie de rutinas que pueden servir como guía. No obstante, si la enfermedad está muy avanzada, puede que contar con apoyos externos como las residencias especializadas en demencias sea la alternativa para salvaguardar la salud del familiar enfermo, gracias a los cuidados individualizados que se proporcionan en estos centros. 

La importancia de mantener el estado de calma en la demencia

Los estados de pánico y los ataques de ansiedad son bastante comunes en esta enfermedad, y uno de los principales objetivos de las familias debe ser mantener y trasladar la sensación de calma a los afectados. Por ello, a continuación se enumeran algunas de las actividades y cuidados para garantizar que la persona con demencia se encuentre tranquila y ubicada. 

1. Salir a caminar

  Pasear junto a un familiar o junto a alguien de confianza es uno de los mejores apoyos. Por un lado, está científicamente demostrado que el ejercicio físico refuerza la función cerebral y las habilidades de pensamiento. Por otro lado, caminar en compañía dará lugar a conversaciones que, además de ayudar a la persona con demencia a orientarse, mejorarán sus capacidades comunicativas.  

demencia residencias especializadas

2. Escuchar música, un buen método para calmar a las personas con demencia

  La música puede ser una gran aliada contra las enfermedades mentales, ya que se trata de una experiencia sensorial que aporta muchos beneficios. En concreto, para la gente que sufre demencia, la música relajante puede ayudar a aliviar la ansiedad y evitar el insomnio. Asimismo, escuchar canciones conocidas puede evocar recuerdos y vivencias pasadas, y ayuda a crear fuertes vínculos con quienes comparten ese momento de escucha. 

3. Charlas familiares y de actualidad

  Al igual que caminar, conversar con alguien de confianza es imprescindible para las personas que sufren demencia. Hablar de la familia o de la actualidad son algunos temas que harán que se sienta ubicada y cercana al entorno que le rodea. 

4. Horarios para las personas con demencia

  Para poder facilitar las tareas cotidianas y ayudarle a orientarse, seguir un horario es primordial. Despertarse y acostarse a la misma hora a diario o marcar los tiempos del desayuno, de la comida y de la cena, son consejos fundamentales para disminuir la sensación de confusión. 

Planificar los días y las actividades es una de las metodologías que las residencias para personas con daño cerebral llevan a cabo, por lo que hacer lo mismo en casa puede ser una buena manera de gestionar sus cuidados.   

5. Notas y recordatorios

  En relación al punto anterior, apuntar notas así como algunos recordatorios facilita considerablemente las tareas cotidianas. De esta forma, el enfermo se sentirá mucho más ubicado y capaz de realizar labores simples, incluso de manera autónoma. 

6. Objetos familiares y seres queridos

  Tener cerca objetos personales que ayuden a recordar lazos es otro método que evitará la sensación de desorientación durante la demencia. Por ejemplo, ver fotografías y álbumes de fotos generará sensaciones positivas en estos familiares. 

Por otro lado, estar bajo la supervisión de gente cercana y de confianza es otro imprescindible para una sensación de calma, seguridad, tranquilidad y apoyo.

demencia fotos y objetos familiares

7. Comidas supervisadas

  Como se ha mencionado, la demencia es una enfermedad que afecta a la memoria, al pensamiento y al comportamiento. Muchas veces, los enfermos pueden olvidarse de necesidades tan básicas como lo son comer y/o beber, y por eso, supervisarlos durante estas prácticas es vital para garantizar que se alimentan y que se hidratan. 

Además, gracias a esta supervisión, la familia es capaz de hacer un seguimiento de la dieta de la persona con demencia, que en ocasiones puede verse alterada por dificultades para masticar o la disfagia, entre otras. 

8. Cuidados básicos y la higiene personal

  Cuidar de la higiene personal y de aspectos como el aseo o la vestimenta son tareas que dignifican en la demencia. Además de ser fundamental para evitar infecciones y otras enfermedades derivadas de una mala higiene, hacerlas partícipes de este tipo de labores hará que se sientan más confiadas y conscientes. 

9. ¿Y por la noche qué?

  Los trastornos de sueño pueden ser habituales en la gente con daños cerebrales. En este sentido, desvelarse en plena noche y no reconocer el lugar, puede causar una gran sensación de desorientación. Por eso, se recomienda que, también por las noches, se dejen las luces encendidas, o por lo menos, se disponga de luces nocturnas.

Por supuesto, si el enfermo por demencia se encuentra en casa, es imprescindible que durante la noche haya alguien más en el hogar por si hubiera cualquier problema, como por ejemplo, un ataque de ansiedad. 

10. Apoyarse en centros especializados en demencia

  A medida que la enfermedad avanza, los cuidados pueden volverse mucho más complicados, incluso hasta llegar al punto de dudar si una persona con demencia está mejor en casa o en una residencia

Lo cierto es que, aunque las familias dispongan del tiempo y de los medios necesarios, las residencias especializadas en demencias tienen una serie de ventajas que garantizan el bienestar, por lo que pueden convertirse en una alternativa. Y es que, estos centros cuentan con las infraestructuras y los equipos técnicos profesionales necesarios. Es importante ser conscientes de que, una persona que sufre demencia, necesita atención y vigilancia permanente así como asistencia médica con mucha mayor frecuencia. 

En definitiva, la demencia no es igual para todos los afectados, y por ello, una residencia para personas con daños cerebrales puede ser la manera más efectiva de cuidar del familiar de forma personalizada y a través de una gestión profesional, tal y como se hace en estos lugares. 

Contacta con nosotros para más información sobre centros especializados en demencia.